Relación del engaño de Luis, 34 años, de León

Durante años, el engaño ha estado presente en mis sueños nocturnos.

Inicialmente poco, casi imperceptible. Me levantaba por las mañanas pensando en otras mujeres, mientras mi chica dormía junto a mí. Siempre le he dado poca importancia a estos sueños, aunque tampoco tenía ningún sentimiento de culpa. Los pensamientos sobre otras mujeres no comprometían la fidelidad a mi propia chica.

Me he separado de mi chica de entonces y, sin embargo, me he enamorado de nuevo. Después de algunas semanas, de nuevo el engaño se ha colado en mis sueños, y cuanto más insatisfecha era mi relación, más intensos se convertían.

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Al principio me lo tomaba a la ligera, y siempre lograba olvidarme de ello y comportarme como si nada ocurriera. También soñando con los ojos abiertos, los pensamientos pasaban velozmente al deseo.

El problema es que nuestro círculo de amigos es muy estrecho y todos nos conocemos. ¿Con quién podía tener una conversación sobre el tema? Lo que sabe uno, rápidamente lo sabrán todos – y así también mi prometida, que por supuesto no podía saberlo. No quería separarme de ella. Era única, aunque nuestra historia tampoco era como antes. Así que semejante propuesta no entraba en discusión.

La ayuda que necesitaba era Internet. Allí encontré muchas personas con experiencia en engaños y en cómo realizar una escapada – planificada o no – . Me fije en algunos perfiles, en otros no. Algunos los leía con simpatía, otros, después de algunas frases, me suscitaban odio. No encontraba ninguno realmente decisivo o algo que pudiera responder a mis demandas.

Un tipo escribió básicamente que tarde o temprano tenía que vivir sus propias experiencias. Lo describe como abrir una puerta, detrás de la cual permanecerá para siempre y detrás de la cual pueden pedirse cosas que se intentan ocultar. Una vez es suficiente para sobrepasarla, escribe. Si no te gusta, saldrás manteniendo el secreto dentro de ti o confesando los propios pecados. Si, al contrario, lo que hay más allá te gusta, entonces todo irá mucho mejor.

Primero, eché un vistazo a los anuncios de búsqueda de pareja en los periódicos y visité los portales interesantes de Internet. La zona cercana a León, Asturias, Orense, Zamora, etc, eran accesibles rápidamente con el coche. Estaba buscando más activamente en estas zonas. Todo, claro está sin que mi novia pudiera notarlo. Y sin que lo supieran los amigos o los colegas.

Al principio no encontraba ninguno interesante. Tal vez estaba buscando mal o era demasiado exigente. Lo normal es hablar con alguien en una fiesta, pero así, con los anuncios de los periódicos y los sitios web, me resultaba realmente difícil. Insólito. La verdad es que noté de inmediato que el mundo de internet está lleno de gente como yo: muchas personas a la búsqueda de una relación larga o corta y con todo tipo de aventuras.

Sin embargo, muy pronto llegaron los primeros contactos. Chateaba todos los días con dos mujeres, y de vez en cuando paralelamente. La una no sabía de la otra. Sin embargo pronto supe que una había estado con otros hombres al mismo tiempo. Este hecho no me gustó nada porque no quería ser uno de tantos. La otra mujer, además, tenía encanto y mucho humor. Eso era lo que yo quería. Establecimos un punto de encuentro y un día después, quedamos en un pequeño café de León.

Para ser sincero: no teníamos nada que contarnos. Nos tomamos el café e intentamos desesperadamente mantener la conversación viva. Sin embargo, el momento era muy especial y difícil de clarificar: te sientas con otra mujer, mientras tu propia pareja está en casa esperándote o preparando la cena. No es fácil ignorarlo simplemente. Los pensamientos se agolpaban en la mente.

Por otro lado, era también tonificante y excitante. Ambos queríamos algo del otro y hablábamos realmente con poco interés. Para nosotros, siempre fue así. Exactamente porque teníamos poco que decirnos, fuimos directamente al grano. Cuando un hombre está sentado delante de una mujer bonita, la cual deja claro que solo desea un pequeña aventura erótica, entonces todo reúne una fascinación real.

En pocas palabras, esa aventura fue puramente sexual. También fuimos una vez al cine y a comer un par de veces, pero siempre acabábamos en la cama. Unas veces en su casa, otras en un hotel o en su trabajo. Tenía con ella todo lo que me faltaba en casa con mi novia. Era un sentimiento que no había pedido nunca. Experiencias que me divertían y que quería vivir. Por todo ello, mi engaño fue verdaderamente placentero – y no llegamos en realidad a nada.

A posteriori, puedo decir que la experiencia fue muy útil. Realmente podía haber continuado mi vida sin ello pero me aportó nuevas impresiones. Es difícil de explicar y cada uno tendrá diferentes sentimientos después o durante la aventura. Sin embargo, ésta última me ofreció una visión distinta de mi relación. Solo el hecho de poder comparar a mi compañera con otra mujer era impagable. Sin embargo, no es posible saber con antelación qué conclusiones se pueden sacar. Yo me encontraba bien y nuestra relación había acabado sin problemas.

Así he compartido muchas sensaciones y sentimientos con dos mujeres durante estos meses de engaño. Siempre era un juego esconderse, sabiendo que un paso en falso podía mandarlo todo al traste. Sin embargo, al final estaba feliz cuando todo acabó y quedé por última vez con mi amante. No es fácil de llevar porque el último momento puede ser también demasiado excitante. Para aquellos que buscan experiencias les aconsejo calurosamente una aventura. Sin embargo se deben conocer los propios límites y no hacer nada que pueda dañar la relación.